En
esta ocasión, tuvimos la oportunidad de apreciar una obra de teatro, en una
sala experimental del Teatro de la Ciudad de Monterrey, traída por una
producción colectiva, con el apoyo de CONARTE y CONACULTA. El boleto normal
rondaba por los $60 pesos, pero si se demostraba que se era estudiante, te
dejaban el boleto a $40, algo que realmente era de aprovechar.
Ahora
bien, la obra tenía por nombre Riñón de
Cerdo para el desconsuelo, de Alejandro Ricaño, y su dirección estaba a
cargo de Alba Liz Gómez. Tenía dos personajes, que son los principales,
Gustave, interpretado por Óscar Treviño, y Marie, interpretado por Nathalia
Saucedo.
La
trama de la obra es sobre una pareja, que a lo largo de la obra como que trata
de evitar que uno necesita del otro, pero que a la vez son como que
dependientes el uno del otro. Marie, la mujer, sí demuestra su amor hacia él,
pero éste asegura que amaba a otra mujer, y que Marie no era su musa, que él no
la necesitaba para escribir, aunque en realidad después se da cuenta que él,
siendo un escritor francés que constantemente fracasaba, no logra escribir si
no está ella. Es época de guerra, y hay un hombre irlandés al que por el
contrario, le iba muy bien en la escritura, se había casado con una muy hermosa
mujer que después se volvería loca, y estaba escribiendo un texto que Gustave
se propuso mejorar.
Cuando
el irlandés, que por cierto nunca sale en la obra, no estaba en su casa,
Gustave iba y sacaba el texto para hacerle unos ajustes, y después regresarlo.
Cuando el irlandés salía con una mujer, Gustave lo vigilaba, y aseguraba que lo
cuidaba. Se preocupaba cuando el irlandés estaba agripado, e incluso se llega a
mudar varias veces para estar más cerca de él. Hasta que los hechos cambian,
Marie y Gustave se enteran que la guerra va a empezar, y el símbolo o leit
motiv que se presenta en la obra, es el riñón de cerdo, ya que en un principio,
después de haber perdido un concurso de escritura, quieren comer riñón para
sentirse un poco mejor; luego, cuando se cumple un año de haber pasado algo,
quieren celebrarlo con riñón; cuando ven que el irlandés estaba afuera, en la
nieve, congelándose en el parque por no tener hogar, Gustave y Marie le hacen
riñón, y le preparan un abrigo, aunque al final Gustave haya caído en el
orgullo y no le haya dado nada. Pero finalmente, Gustave logra modificar la
obra muchísimo, al punto de que ya tenía una trama completamente diferente, y
el irlandés nunca llega a darse cuenta de éste autor anónimo que era Gustave.
Cae un poco en la locura Gustave, mata a un americano creyendo que así estaba
defendiendo al irlandés, luego la novia del irlandés también muere porque lo
estaba engañando con el americano, y al final Gustave sufre las consecuencias,
es condenado a morir, y Marie no puede hacer nada.
Desde
la cárcel, Marie trata de ayudarlo, le miente sobre que el texto que él había
modificado se iba a convertir en obra, le miente sobre un director que la iba a
llevar a cabo, pero resulta que después ella logra que esto se haga realidad.
Y, sobre el texto, trataba sobre dos hombres que se encontraban en un lugar,
ambos esperando algo, que finalmente nunca llegaba, algo que a Marie le parecía
estúpido. Cuando se entera que el texto se haría obra, Gustave manda a Marie a
que supervise los ensayos, a que introduzca a actores que interpretarían bien
la obra, hasta que se llega el día. Marie visita a Gustave, y le da la noticia
de que la obra ya tenía fecha de presentación. Lo malo, es que Gustave también tenía ya fecha de muerte, y ésta era un día antes del de la obra. Marie no
logra ver el ensayo final, pero va a visitar a Gustave, que parecía ya loco y
que antes había ya intentado matarse. Ambos se muestran tristes, pero
resignados… Ella no será nada sin él, y el finalmente la abraza; ambos esperan…
Pero no saben lo que esperan; ella le llevó riñón, pero no lo comen, y así,
finalmente, concluye la obra; nunca llega lo que estaban esperando…
Lo
que más nos gustó fue el entusiasmo de los personajes, especialmente de
Gustave, ya que sus gritos, su énfasis en ciertas palabras le daban un toque
bastante interesante, bastante entretenido, y además, el lugar estaba muy ad
hoc, pequeño, había pequeños elementos padres como la mesa, como las especies
de ventanas que se muestran en las imágenes y que estaban colgando del techo; y
también nos gustó el tema de la obra, la duración y todo.
Otras
características que se mostraban aparte de éste símbolo, son la estructura
temporal, que era cíclica, o circular, debido a que empezaba en algo, se regresa para contar
algo, y vuelve a presentarse el momento en el se había iniciado, pero ahora
para concluir. Los personajes eran profundos, mostraban muchos
sentimientos y se sabía lo que pensaban, podías darte una idea de cómo iban a
actuar, y además, utilizaban un lenguaje actual, comprensible, al cual se le
sumaban groserías que no la hacían vulgar, sino más real y más entretenida.
Además, en cuanto a iluminación, cuando era de día, las luces que enfocaban a
ambos personajes eran amarillentas, mientras que cuando era de noche, las luces
eran azul obscuras. A esto se añadía el elemento de un proyector, que le brindaba más elementos visuales, y que te daba una idea de los lugares que recorrían ambos,
ya que se proyectaba en una pared bastante visible.
Creemos
que para un análisis de alguna obra como esta, sería mucho más conveniente que sea uno crítico, ya que la
historia, aunque era en épocas de guerra, no influye tanto en la temática ni en
la trama de la obra teatral, y en cambio, sí se puede analizar críticamente el
lugar, el espacio, los personajes, los diálogos, y por ende, el crítico sería
más eficiente.
Les
agradecen,
Mario
Trujillo
Hernán
Elizondo, y
Benedic
Téllez



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